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Funciones ejecutivas del cerebro: qué son y cómo te ayudan cada día 

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Mujer meditando la sala de su casa

Tiempo de lectura: 6 minutos

Las funciones ejecutivas del cerebro son el conjunto de capacidades que te permiten planificar, organizar y regular tu comportamiento para alcanzar una meta. La Universidad Católica Santo Domingo (UCSD) auspició el libro Neurociencias y Aprendizaje, en el que el doctor Rafael Bello Díaz explica que estas funciones, ubicadas en el lóbulo prefrontal, te permiten planificar, anticipar, inhibir respuestas y desarrollar juicio y razonamiento antes de actuar.

En este artículo te contamos de qué se trata, cómo se agrupan, cómo se van formando y qué pasa cuando fallan. 

De qué hablamos cuando decimos funciones ejecutivas

Según el Child Mind Institute, se trata del grupo de habilidades que necesitas para planificar, fijar metas, priorizar tareas y regular tu comportamiento. Dicho de otra forma, son las que te permiten resolver lo cotidiano sin mayor drama y adaptarte cuando algo sale distinto a lo planeado.

No naciste con estas capacidades ya listas: se van formando con los años, sobre todo durante la niñez, y dependen en gran parte de cómo los adultos te acompañaron para aprender a controlar tus impulsos, prestar atención y recordar lo importante.

Tampoco hay un único punto del cerebro a cargo de todo esto, sino que se trata de la interacción entre distintas zonas y redes neuronales, como la corteza prefrontal, el lóbulo parietal, el lóbulo temporal y el sistema límbico. El Weill Institute for Neurosciences de la Universidad de California San Francisco agrupa estas funciones en dos grandes categorías: capacidades que organizan tu día a día y capacidades que regulan tu conducta. 

Capacidades que organizan tu día a día

Las capacidades de organización son las que te permiten estructurar la información, el tiempo y los recursos que tienes disponibles para llevar a cabo una tarea. Un estudio del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU), con 129 estudiantes universitarios dominicanos, encontró que aplicar estrategias neurodidácticas antes de las clases, como la atención plena y la vinculación de conocimientos, mejora notablemente estas capacidades, en especial la flexibilidad cognitiva y la planificación. 

Tu capacidad de atención 

Nada tan simple como sostener el foco en una sola cosa termina siendo, en realidad, de las funciones ejecutivas más exigentes. Va de la mano con la inhibición, porque implica ignorar a propósito lo que no importa en ese momento. Cuando la exprimes demasiado, llega esa fatiga mental que te deja sin poder concentrarte en nada. 

Tu memoria de trabajo 

Esta función es la que te deja sostener una información en la cabeza mientras la usas para algo, casi como una libreta mental de corto plazo. Cuando no funciona bien, es común que notes pérdida de memoria a corto plazo. 

Cómo resuelves los problemas 

Saber qué hacer frente a algo desconocido, sin instrucciones previas, también sale de aquí, y combina análisis, planificación y toma de decisiones. La flexibilidad cognitiva entra en juego cuando lo primero que intentas no da resultado y necesitas cambiar de táctica. Practicar estimulación cognitiva te ayuda a mantenerla ágil. 

Tu pensamiento abstracto 

Cierra este grupo el pensamiento abstracto, la capacidad de entender ideas que no vienen directo de tu experiencia, notar patrones y diferencias, y aplicar una conclusión a un caso distinto al que la originó. La gimnasia cerebral te sirve para trabajarla. 

Mujer pensativa mirando por la ventana del tren

Capacidades que regulan tu conducta

Aquí entra el autocontrol y la forma en que manejas lo que sientes, algo que te permite frenar un impulso y decidir con la cabeza más fría. Son las funciones que ajustan tu conducta y tu reacción emocional según lo que la situación pida, con peso real en tus relaciones, tus estudios y tu trabajo. 

Manejo de tus emociones 

Reaccionar de forma medida ante cualquier estímulo depende de esta función: la inhibición pone freno a la reacción impulsiva, y la autorregulación te ayuda a reconocer y manejar lo que sientes. Cuando esta función no está bien desarrollada, es más fácil perder el control y que el estrés se vuelva difícil de manejar, lo que en ocasiones puede derivar en ansiedad. Los ejercicios de relajación son un buen recurso para trabajarla. 

Autorregulación de tu comportamiento 

Esta función es la que te hace comportarte según lo que el contexto y las normas sociales esperan, y es indispensable si quieres cumplir metas a largo plazo. Sin ella, es más fácil dejar todo para después y elegir lo que te gratifica de inmediato, algo que a la larga también pasa factura a tu autoestima. 

Mujer conversando con su psicólogo

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Cómo se desarrollan con el tiempo

La mayor parte de este desarrollo viene de la niñez, según los estímulos que te rodean, y cada persona lo hace a su propio ritmo. Aprender de otros es esencial en este proceso, ya que buena parte de lo que adquieres viene de ahí. Con los años, zonas como la corteza prefrontal siguen madurando hasta su punto más alto en la adultez.

Un artículo de la National Library of Medicine señala que las funciones ejecutivas pueden seguir desarrollándose incluso en la edad adulta, siempre que exista práctica constante. 

Qué partes de tu cerebro participan

La corteza prefrontal lidera buena parte de tus funciones cognitivas, pero no lo hace en solitario: necesita conectarse con otras zonas del cerebro como la corteza cingulada, la corteza parietal, los ganglios basales, la amígdala y el hipocampo. Es decir, tus funciones ejecutivas resultan de varias zonas trabajando en equipo, no de una sola.

La corteza cingulada, por ejemplo, se relaciona con la regulación emocional, la adaptación a lo nuevo y la resolución de problemas, mientras que la corteza prefrontal está más vinculada a la planificación, la toma de decisiones y la inhibición de respuestas automáticas. 

Mujer teniendo una conversación amena con su psicólogo

Qué pasa cuando fallan

Si estas funciones se ven comprometidas, se resiente tu rendimiento en cosas como mantener la atención, procesar información, frenar impulsos y manejar tus emociones. Esto puede tener origen en trastornos neurológicos o psiquiátricos, o en dificultades del desarrollo cerebral, y en los casos más serios puede escalar a deterioro cognitivo grave si no se trata.

Entre las alteraciones más conocidas están el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista (TEA), que suelen dificultar mantener la atención, regular la impulsividad y manejar las emociones. Según reportó Listín Diario, en República Dominicana entre uno y dos de cada diez niños que nacen padecen de TDAH, y un 30 % de los niños con autismo también presenta este trastorno, de acuerdo con datos del Centro Integral de Atención al Desarrollo Infanto-Juvenil y la Familia (Ciadif).

Tu cerebro y sus funciones también pueden verse afectados por lesiones o por otras condiciones de la mente. En cualquier caso, la evaluación y el diagnóstico deben estar a cargo de un profesional especializado.